Pasantía

La vida en CCF

Del aula a la conservación: nuestra experiencia de pasantía en CCF

  • por Rachel Gillam y Yasmine Jamous 29 de Abril de 2025
Del aula a la conservación: nuestra experiencia de pasantía en CCF

Esta fue una experiencia verdaderamente fantástica que nos ayudó a crecer tanto personal como profesionalmente. Pudimos trabajar en proyectos reales de conservación, adquirir habilidades prácticas de campo y contribuir a investigaciones valiosas. Gracias a esta increíble experiencia —trabajando no solo en entornos al aire libre completamente diferentes, sino también en una cultura distinta—, adquirimos valiosas habilidades que podemos aplicar con confianza en nuestras futuras carreras. Nos vamos con una mente más fuerte, recuerdos inolvidables y una idea más clara del papel que queremos desempeñar en este campo.

Fondo

Somos dos estudiantes de ecología en nuestro tercer y último año del programa de Gestión Ambiental y de Vida Silvestre en el Vanier College de Montreal, Quebec. Tras tres años de aprendizaje teórico y práctico, se requiere una pasantía de seis semanas para graduarse. Con nuestra pasión por los grandes felinos y nuestro interés en aprender cómo diferentes culturas recopilan datos ecológicos, el Fondo para la Conservación del Guepardo (CCF), ubicado cerca de Otjiwarongo, Namibia, nos brindó esta oportunidad.

Yasmine (izquierda) y Rachel (derecha)

Lo que hicimos como pasantes de Ecología.

Durante nuestra pasantía, tuvimos la increíble oportunidad de trabajar en el Proyecto de Biodiversidad Vanier. Este proyecto se creó originalmente para investigar cómo la invasión de arbustos afecta a las especies silvestres en CCF. Durante tres semanas, realizamos censos de aves, insectos, reptiles y mamíferos en seis parcelas designadas. Los censos de aves se realizaron mediante un método de conteo por puntos con una duración de diez minutos cada uno. Los censos de insectos y reptiles consistieron en recorrer transectos designados e identificar y contar las mariposas, libélulas y reptiles observados en el camino. Para los mamíferos, simplemente colocamos cámaras trampa en cada parcela para posteriormente clasificar las imágenes e identificarlas. Después, pasamos tiempo en la oficina de ecología ingresando y organizando datos en documentos compartidos. Los datos recopilados servirán como información de referencia antes de que se apliquen diferentes niveles de desmonte a cada parcela en años posteriores.

Mientras no trabajábamos en el proyecto de biodiversidad, asistimos al equipo de ecología en el mantenimiento de las cámaras de rastreo de la reserva, parte de un proyecto de monitoreo a largo plazo. Nos aseguramos de que las cámaras tuvieran una carga mínima del 70 % y, si la carga era inferior, cambiábamos las baterías por otras cargadas. También cambiábamos las tarjetas SD por otras nuevas cada semana para poder revisar las imágenes recopiladas. Clasificábamos las imágenes en carpetas en la computadora si se tomaban imágenes de rinocerontes, leopardos o guepardos en la reserva. Además, participamos en los recorridos de conteo de fauna de Big Field, que consistían en recorrer diferentes senderos de la reserva e identificar y estimar el número de poblaciones de especies de caza. También se anotaba la edad y el sexo, siempre que era posible. Las especies comunes que se encontraron durante los recorridos fueron antílopes saltones, jirafas, facóqueros, avutardas kori y más.

Aspiraciones futuras

Nuestra experiencia como pasantes en CCF fue enriquecedora en muchos sentidos. Tuvimos el privilegio de trabajar estrechamente con namibios locales, quienes también están muy involucrados en la conservación. Durante nuestro trabajo en CCF, aprendimos sobre las estrategias de conservación que se practican en Namibia, la ecología del guepardo y los desafíos que se enfrentan al trabajar en un entorno donde coexisten la vida silvestre y los humanos. Además, conocimos gente maravillosa y una comunidad que hizo que nuestra estancia allí fuera muy especial. Forjamos fuertes vínculos y amistades con otros pasantes y personal, y creamos recuerdos que durarán toda la vida. Nuestra experiencia en CCF ha reafirmado nuestro interés en desarrollar carreras en el ámbito ambiental. De cara al futuro, aspiramos a seguir desarrollando nuestras habilidades en conservación y trabajo ambiental. Una de nosotras (Yasmine) continuará sus estudios académicos en la Universidad McGill, donde estudiará Biología Ambiental, mientras que la otra (Rachel) se tomará un año sabático para viajar y realizar trabajo de campo. Si bien tomamos caminos diferentes, estamos igualmente comprometidas a contribuir a soluciones que promuevan la coexistencia entre los humanos y la vida silvestre. Inspirados por el compromiso que vimos del equipo del CCF, esperamos ser parte de proyectos futuros que salvaguarden las especies en peligro de extinción y preserven la biodiversidad a nivel mundial.


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